El Hostal Empúries se encuentra situado en una de las calas más bellas y mágicas de la Costa Brava. Rodeado sólo por la naturaleza, sin ningún tipo de edificaciones alrededor, el hostal es el único salvaguarda de la playa del Portitxol, una de las más bonitas de todo el litoral catalán, así como de las ruinas del primer asentamiento greco-romano de la península ibérica, un legado digno de ser visitado. Una ubicación privilegiada para un hostal comprometido con los valores de la sostenibilidad y la solidaridad. Un hostal que actúa como autentico embajador y protector del entorno donde se emplaza, ofreciendo una estancia memorable a sus huéspedes así como un intercambio justo con la naturaleza.

Tan sólo llegar a este entrañable paraje, un sentimiento de tranquilidad y comunión con el ambiente se apodera de uno. Empúries es el mítico enclave donde se toma consciencia del pasado y de la historia, del encanto y el deleite de lo pretérito. Uno entiende por qué las civilizaciones que pasaron por la península se asentaron en estos terrenos; el mar, la vegetación, el sol, la belleza de lo nativo y la armonía de un paisaje que ofrece muchas posibilidades.

Empúries proviene de Emporion, una palabra del griego antiguo que significa ‘comercio’ y que da nombre a toda la zona del Empordà. En el aire se respira la mezcla de culturas, gentes y saberes que convivían en consonancia con la naturaleza sin interferencias modernas, ruidos ni aglomeraciones. El Hostal Empúries continúa siendo un garante de esta singularidad: naturaleza y quietud en un entorno amable, familiar y discreto. Una maravillosa excepción en la turística Costa Brava. Un refugio conectado con el histórico Camino de Ronda, pasaje que perfila la costa de norte a sur y cuyo recorrido es idóneo para pasear mientras se contemplan las distintas villas y playas de la bella y dispar costa del Empordà.

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