170 años de Burberry: el trench coat que definió la elegancia británica vuelve a escena

portraits-of-an-icon-burberry-trench-coat

170 años después, el trench sigue definiendo el estilo

Cumplir 170 años en la industria de la moda no es solo una cifra: es una declaración de permanencia. En 2026, Burberry conmemora casi dos siglos de historia haciendo lo que mejor sabe hacer: volver al origen para proyectarse hacia el futuro. Y ese origen tiene forma de trench coat.

Con “The Trench, Portraits of an Icon”, la casa británica no presenta simplemente una campaña. Presenta una reafirmación de identidad. Una manera de recordar que antes de los logos virales y las colaboraciones efímeras, existía una prenda capaz de sostener por sí sola el peso de una marca.

portraits-of-an-icon-burberry-trench-coat

De innovación textil a símbolo cultural global

Todo comienza en 1879, cuando Thomas Burberry inventó la gabardina, un tejido resistente al agua y transpirable que revolucionó la ropa exterior. A principios del siglo XX, ese avance técnico derivó en el trench, diseñado para oficiales británicos en las trincheras.

Lo que parecía una solución funcional terminó convirtiéndose en uno de los mayores símbolos de la moda moderna.

portraits-of-an-icon-burberry-trench-coat-history
portraits-of-an-icon-burberry-trench-coat-kate-moss

El trench atravesó guerras, décadas, movimientos culturales y revoluciones estéticas. Pasó por el cine clásico, por la fotografía de moda, por el armario intelectual y por el street style contemporáneo. Se convirtió en uniforme del misterio, de la elegancia contenida, del gesto sofisticado sin esfuerzo.

Y eso es precisamente lo que Burberry celebra ahora: no solo una prenda, sino un imaginario colectivo.

“The Trench, Portraits of an Icon”: identidad, actitud y retrato

Bajo la dirección creativa de Daniel Lee, la campaña se construye como un ejercicio de carácter. No hay dramatismo excesivo ni artificio conceptual. Hay retratos en blanco y negro que reducen la narrativa a lo esencial.

Fotografiados por Tim Walker, los protagonistas aparecen envueltos en el trench como si siempre hubiera sido suyo. El foco no está en la espectacularidad, sino en la actitud: cómo se levanta el cuello, cómo se ajusta el cinturón, cómo cae el tejido al caminar.

El mensaje es claro: el trench no dicta estilo, lo amplifica.

Un casting que atraviesa generaciones y códigos

La campaña reúne figuras de distintos ámbitos culturales, entre ellas Kate Moss, Kendall Jenner y Kid Cudi. La elección no es casual.

portraits-of-an-icon-burberry-trench-coat-kate-moss

Cada uno representa una forma distinta de entender la estética contemporánea. Desde la sensualidad minimalista hasta la masculinidad experimental, el trench se adapta a todos los códigos sin perder coherencia.

Ahí reside su fuerza: es una pieza con ADN sólido, pero abierta a interpretación.

Heritage Collection: la arquitectura del clásico

En paralelo al relato visual, Burberry refuerza su posicionamiento a través de su Heritage Collection, donde conviven siluetas icónicas como Kensington, Waterloo y Chelsea, junto a nuevas proporciones como el modelo Mayfair, más corto y urbano.

Todas las versiones mantienen el núcleo técnico que definió a la casa: gabardina de algodón orgánico, fabricación en Castleford (Inglaterra) y una construcción que equilibra estructura, ligereza y funcionalidad.

No se trata de reinventar el trench cada temporada. Se trata de pulirlo, ajustarlo y mantenerlo relevante.

La permanencia como lujo real

En un contexto dominado por la inmediatez, donde las tendencias se consumen y se olvidan en cuestión de semanas, celebrar 170 años es casi un acto contracultural. Burberry demuestra que el verdadero lujo no está en la novedad constante, sino en la consistencia.

El trench no necesita exageración. No necesita volumen mediático artificial. Su fuerza está en su silueta reconocible, en su herencia técnica, en su capacidad de acompañar al presente sin perder memoria.

Con “The Trench, Portraits of an Icon”, Burberry no mira atrás con nostalgia. Afirma que el icono sigue vivo. Y que, 170 años después, sigue siendo uno de los gestos más potentes de la moda contemporánea.