Existen en el mundo cientos de empleos que son admirables, y que todas las personas desearían tener. Tal es el caso de los jugadores profesionales, aquellos que pasan su tiempo jugando en sus entretenimientos preferidos, y pueden ganar inconmensurables sumas de dinero. Hay quienes juegan desde casinos en línea fiables como casinosonline.info, y otros que prefieren los casinos físicos reales para sentir la adrenalina y la tensión con los demás apostadores.

Un caso significativo del juego profesional es el de Christatos Aristad, quien cada año confirma su gran talento en el juego, y demuestra cómo esta profesión es realmente lucrativa y rentable. Aristad es londinense, tiene 52 años y desarrolló sus estudios en la Universidad de Cambridge. En aquellos años de estudio fue que comenzó a jugar y apostar junto a sus amigos, algo que luego se convirtió en su principal trabajo. Desde los 24 años que Christatos Aristad se dedica pura y exclusivamente a este oficio el cual no requiere de educación formal, aunque sí de mucho tiempo de estudio y dedicación.

Según sus propias palabras, Aristad abandonó su posgrado en medicina luego de reconocer que era muy bueno en los juegos de casino. Primero comenzó por pequeños juegos, y luego se fue animando en juegos más grandes. Sin embargo, su salto al juego profesional sucedió cuando un hombre lo invitó a que apueste una gran suma de dinero, apuesta que por cierto los dejó muy conformes a los dos. Para ese juego fue invitado a The Portland Club, un reconocido sitio de apuestas en Londres, lo que lo llevó a sumergirse por completo y para siempre en el mundo del juego.

En palabras de Christatos Aristad, el juego para él es “una combinación de necesidad y puro disfrute”. En su momento, Christatos se percató de que necesitaba una fuente de ingresos, y vio que desde el juego podía solucionar este problema. Sin dudas fue la invitación a The Portland Club lo que le abrió las puertas a este mundo.

Uno de los aspectos claves de su trabajo, tiene que ver con la búsqueda de patrocinadores. En este punto, Aristad afirma que esto es parecido a otro tipo de empleos, y que se trata de buscar personas que quieran invertir en sus apuestas y en jugadores. En un principio, el mismo se concebía como un simple jugador que apostaba para hombres ricos, mientras que en la actualidad se trata de un negocio más perfeccionado y que cada vez contiene más talentos jóvenes. Además, también afirma que desde el principio de su carrera cuenta con el apoyo de su gran amigo Albert Hull, quien le maneja sus reservas y quien en su momento lo invitó a Portland Club por primera vez.

Cuando Aristad fue interrogado acerca de qué es lo que más disfruta de su trabajo, respondió que “la prisa”. El jugador expresa que no hay nada como la adrenalina que se siente en el duelo frente a los demás jugadores. Por su parte, lo que menos disfruta de su trabajo es la parte deportiva. Según él, los juegos tienen la posibilidad de controlarse, al menos en un 50% de sus variables. En cambio en los deportes está todo fuera del propio control, y todo está echado a la suerte.

Además, el jugador expresa que mucha gente tiene una visión equivocada sobre su trabajo, en tanto piensa que solo se trata de contar cartas, números y calcular las probabilidades. Contrario a eso, dice que hay algo muy importante a la hora de jugar y es el hecho de poder leer a los demás jugadores, estar atento a sus tics y comportamientos para poder derrotarlos.

Respecto a cómo equilibra su trabajo con su vida personal, Aristad afirma que es una tarea muy difícil. En este punto, afirma que él debe estar preparado siempre para salir a jugar, y que no es recomendable para aquellos que quieren formar familia o mantener relaciones significativas.

Finalmente, el jugador habló sobre la “honorabilidad” de su profesión, la cual es criticada y puesta en duda. En este punto, Aristad afirma que está de acuerdo con las críticas, y que en su lugar intenta no sentarse a jugar con quienes no están seguros de hacerlo. Además, afirma que las cantidades de dinero que apuesta son realmente altas, y quien se sienta en una mesa apostar debe ser consciente y estar dispuesto a afrontar los riesgos

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