¿Y qué habéis aprendido de estos papeles?

D.D. A hacer de hermano mayor, porque nunca lo he sido… Bueno, quizás lo he sido con Albert. Pero es una relación de ida y vuelta, porque él es muy hermano mayor para mí en muchas ocasiones. Estoy en una fase de mi vida en la que me permito muy poco reírme de las cosas: estoy más serio. Estoy pensante, siento que necesito un camino más serio y de prestigio. Sin embargo, este personaje me ha ayudado a lo contrario. Soy partidario de hacer la comedia a través de la situación y no desde un estereotipo de personaje, y creo que queda reflejado en mi escena.

A.B. Yo estuve un tiempo fuera de España por trabajo justo cuando estaba comenzando una relación. La historia que se plantea en ‘Historias’ es precisamente la opuesta: Malena sería yo en su momento, y yo sería la persona con la que entonces salía. De repente, me puse en el lugar de la pareja, en este momento de recibir la noticia de que el otro se tiene que ir. Primero quise hacer el ejercicio sin estar pendiente del guion ni condicionado por él para pensar cómo actuaría Albert ante una tónica así y explorar qué inseguridades y miedos me salen. Luego ya le puse las palabras del texto del guion, pero quise sentir antes qué me producía esa noticia. Me puse en un lugar opuesto al que estuve en el pasado en mi vida real y fue bonito para poder entender más y cerrarlo todo.


DIEGO DOMÍNGUEZ
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ALBERT BARÓ
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¿Vosotros dejarías pasar un trabajo soñado por amor?

A.B. Todo depende del momento y de las prioridades. No lo sé.

D.D. Para mí, un trabajo soñado sería trabajar con gente que me va a transmitir cosas que no he adquirido aún en mi experiencia. Nunca podría decir que no, porque la pasión que le tengo a este trabajo es muy grande. Me ha tocado ya irme a Argentina durante tres años, y he tenido que regresar porque gustó el trabajo anterior… También he ido por trabajo a Italia, a Perú… Aunque tenga una pareja, que la tengo, trato de edificar una relación sana para ambos. Creo que ese trabajo es previo, el de edificar una base de relación que sea lo suficientemente contundente como para que si te tienes que ir a trabajar fuera, la otra parte lo comprenda. No es que valore menos a la pareja, porque es mi prioridad, pero el trabajo me dará facilidades económicas también para poder ir y venir aunque estemos trabajando. Por supuesto, ella también tiene sus pasiones y sueños…

Ahora que no compartís pantalla en la película, quiero saber si al vernos, habéis apreciado en el otro una evolución interpretativa.

D.D. Es guapa la pregunta. Yo he visto cómo Albert es capaz de usar o quitar cosas que sabe que pueden funcionar para los personajes que ejecuta. Nos conocemos tanto, que cuando uno empieza a caminar de forma diferente, a gesticular de otro modo o a poner otra voz, nos encanta verlo, porque advertimos las herramientas que está poniendo en marcha.

A.B. Vemos el trabajo y la elaboración que estamos haciendo para el personaje. Por ejemplo, en la escena de Diego en la película, me muero de la risa con las dejadas que suelta al hermano y con esa cara dura que tiene el personaje y que comparte con Diego. Me sigo riendo mucho, y de alguna forma si me río es porque me sorprende. Aunque nos conocemos mucho, nos seguimos sorprendiendo y seguimos conectándonos el uno con el otro profesionalmente al vernos.

D.D. Existe de base una admiración recíproca entre ambos, así como respeto, admiración y amor hacia el otro y hacia su capacidad creativa. Como creador, muchas veces pienso en cómo puedo sorprender a mis amigos con lo que haga, porque me nutre y retroalimenta.

Más fotos y más entrevista con Diego Domínguez y Albert Baró en la última página ¡No te lo pierdas!