Cuéntame’ está adaptada a la historia argentina. ¿Cómo valoras la situación política actual?

Como argentino, estoy orgulloso de mi país. Para mí es un orgullo, cuando voy trabajando en otros lugares del mundo, poder representar a mi país. Ahora Argentina está atravesando un momento difícil, de incertidumbre, pero tengo la esperanza de que el país pueda salir adelante y de que desaparezca la pobreza. Argentina tiene los recursos para hacerlo, y confío en que en algún momento, pase, porque es un país que lo tiene todo. Amo mi país.

Con tan solo 29 años ya cuentas los secretos de tu vida en ‘Soy Franco’. ¿Has vivido más que los demás?

Hace ya mucho de eso, ¡ahora tendría otros diez años que contar! Pero es verdad que al haber comenzado a trabajar de niño, siento que he llevado una vida con mucho movimiento. De pequeño iba a trabajar tras el colegio, por lo que con 18 ya era un niño adulto y a los 15, en mi mente tenía 20. He tenido la oportunidad de hacer un gran recorrido con el que aprender, absorber y tener muchas herramientas a nivel laboral y personal, porque todos los proyectos te aportan desde otro lado. Poder viajar, absorber otras culturas y estar en movimiento constante, adaptándome a nuevas situaciones sin quedarme en un lugar común, es vital para no quedarme demasiado cómodo, vivir nuevas experiencias y tener cosas que contar.


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¿Cómo se gestiona que te sigan más de 2 millones de personas?

Igual que cuando no me seguía nadie: esa es la clave. Siempre hay que abordarlo todo desde ese lugar. Cuando empecé a trabajar, estaba en la obra de teatro ‘Ricardo III’, que dura dos horas y medía, y yo sólo decía dos textos, pero para mí era como si dijera toda la obra. ¿Qué más da cuánta gente te siga? Hay que hacerlo todo con la misma pasión con la que arrancaste. El foco y el eje pasan por disfrutar de lo que a uno le gusta. Cada vez que sucede algo, hay que aprovecharlo y no dejarse llevar por otras cosas que hacen que perdamos la pasión por lo que realmente nos encanta.

¿Crees que te has perdido cosas de la infancia y de la adolescencia por haber comenzado a trabajar tan pronto?

Sin duda, pero es que uno no puede tenerlo todo. A veces hay que elegir. De pequeño tuve bien clara esta decisión, porque sabía que era lo que me gustaba. Al decidirlo, tuve que dejar por ejemplo de salir con mis amigos, me perdí cumpleaños, no pasé por esa época de las discotecas… Pero son decisiones que hay que tomar. Hay que dominar el equilibrio a la hora de tomar decisiones, aunque es complicado, por supuesto.

En una entrevista dijiste “No se puede tener todo a veces y hay que elegir para lograr sus objetivos. ¿No te da miedo que el trabajo a veces limite tu vida personal?

A veces siento que hay que buscar el equilibrio en la vida. Aunque sé lo que me gusta y me apasiona del trabajo, también sé lo que me encanta de mi vida personal. Se trata de dominar ese tira y afloja, esa lucha en el día a día para hacer cosas sin dejar del todo aquellas otras que también quieres hacer. Es como cuando como actor tienes que encontrar el equilibrio entre hacer un proyecto comercial y otro de prestigio. Es importante encontrar ese punto medio para ir surfeando la ola de forma fluida, sin ponerte nunca en un extremo, para poder así salir adelante.

¿Cómo se gestiona ese éxito siendo tan joven?

Mi manera de verlo se basa simplemente en ser consciente de lo que uno hace más allá del éxito. Si tienes éxito, es perfecto, pero si no, no pasa nada. No hay que pensar solo en el éxito y hay que saber que uno sigue siendo el mismo tenga o no tenga éxito. Por supuesto, hay que celebrar los triunfos, pero también los fracasos, porque tras ellos llegan aprendizajes que después, se convierten en un éxito. Tengo muchas cosas por hacer. Soy inquieto, me gusta estar en movimiento y enfrentarme a nuevos desafíos. La premisa de la vida para mí es estar siempre en movimiento para aprender.

Hablando de retos, te gustan los personajes que te sacan de tu zona de confort…

La zona de confort consiste en estar siempre en el mismo sitio. Soy joven y he tenido trabajos diversos aunque por supuesto, por mi edad han respondido a un tipo de perfil concreto, pero mañana será diferente y podré seguir en movimiento. Tener proyectos variados te ayuda a desafiar esa zona de confort. Si por ejemplo estás haciendo un musical, después haces una prueba de texto, luego un monólogo, después una comedia romántica, al año siguiente, un drama… Así es cómo se aprende.

¿Te acecha alguna vez el síndrome del impostor?

Hay que tener un concepto interno de introspección para saber cuándo actúas bien y cuándo mal. Es importante ser consciente de eso más allá de lo externo. Cuando uno tiene ese síndrome, lo lleva todo a lo externo, y hay que mirarse internamente para tener cierta claridad. Hay que ser consciente de las cosas más allá de lo externo, porque si bien a veces las críticas son constructivas, si te agarras únicamente a lo exterior, lo pasarás mal.

En Madrid te sientes como en casa. ¿Qué es lo que te gusta de la ciudad que por cierto, se parece bastante a Buenos Aires?

¡Tienes razón! Madrid es para mí una segunda casa. Me gusta su calidez, la cercanía entre todo, su gente, los cafecitos, los lugares para comer… Ya tengo mis rutinas y mi gente, por lo que cuando vengo, cada vez es todo mejor y siento que crezco más, por lo que tengo ganas de pasar aquí más tiempo. Ahora alterno Buenos Aires y Madrid, pero ya siento la ciudad como mi segunda casa.

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