Y pasaste de ser hombre de negocios a una celebridad
Si tu enseñas que los sueños se cumplen y los éxitos se logran, te conviertes en un ejemplo. Siempre me hizo ilusión ser famoso por poder inspirar o ayudar a otros, porque existe una popularidad saludable en las redes que me gustaba. Me escribe mucha gente de 50 años para decirme que les he cambiado la forma de vivir la vida, de poder sentirse jóvenes.
Trato de inspirar con que la vida es un pasaje, y para respetarla hay que vivirla profundamente, respetando el cuerpo, la única casa que tenemos. También ha influido que trato de no dar atención a los moralistas, de los que soy un enemigo jurado, porque son gente que renuncia a cualquier placer, excepto al placer de meterse en tu vida.

Es muy difícil analizar lo que te ha llevado a tener éxito, pero, ¿dirías hay algo que hayas aplicado desde el mundo de los negocios al de las redes sociales para conseguir que funcionen?
Tengo Una disciplina diabólica. He visto muchos talentos fallar, gente que tenía una gran cultura fallar, y genios que también han fallado porque las faltaba la disciplina. La tenacidad y la disciplina es lo único que mantiene en el éxito, o son las dos cosas que yo he utilizado durante toda mi vida para conseguirlo. Yo hago miles de cosas, y como hago mucho, fallo a veces también, pero lo importante es que los éxitos superen los fracasos.


La disciplina también es un eje importante en el deporte, otra de tus pasiones y de tus contenidos más viralizados, con entrenamientos extremos o ayunos. ¿Cómo son tus rutinas?
Es sencillo; comer poco, pasar calor, frío y entrenar. No hay muchos secretos.
Hago dos entrenamientos diarios, 18 horas de ayuno todos los días, uno al mes de 48 horas y uno cada tres meses de 72 horas –supervisado por especialistas–, cosas que solo se cumplen con disciplina. El otro día, alguien me preguntó que cómo lograba ayunar. Desde que tuve a mi hija, mi sueño es acompañarla el mayor tiempo posible, y me he formado mucho en bio-hacking y antienvejecimiento, por eso sé que hay cosas que hacen mucho daño al cuerpo, como los carbohidratos y los azúcares… Mi respuesta fue sencilla: si como una cucharada de azúcar siento que le estoy faltando el respeto a mi hija, porque sé que no estoy haciendo lo máximo posible por acompañarla el mayor tiempo que pueda en esta vida.

¿Cómo es educar a tu hija Blu en un mundo dominado por las redes? ¿Qué harías si te dijera que quiere ser influencer?
Los padres de ahora sustituyen el sueño por el miedo, enseñan a los niños a temer a todo. Cuando vives así, todo lo ves como un riesgo, y llegas a final de mes dando de lado tus sueños, que son el motor de una vida saludable.
En la educación de mi hija cuento mucho con Sharon –su pareja–, porque para mí es natural consentirla un poco. Los hijos nos pertenecen hasta que ganan autonomía, pero eso no significa que podamos hacer lo que queramos con ellos, sino que tenemos que protegerlos. Queremos que ella decida lo que quiera hacer, y ahí tendrá todo nuestro apoyo, pero cuando su cabeza esté capacitada para hacerlo. Hay muchos influencers irresponsables que empujan y enseñan a sus hijos en las redes. Las críticas de los haters pueden hacer mucho daño si no tienes la mente y el carácter desarrollados todavía. Nosotros, si exponemos a Blu, es siempre de espaldas.



Uno de los mantras que más repites es “vive la vida que quieres para ti, no la que los demás quieren para ti”. ¿Ser tú mismo ha tenido un precio a pagar?
Ser yo mismo y no uniformarme solo me ha dado cosas buenas. No me arrepiento de haber decidido vivir sin encajar en esquemas creados por otros. Mi estilo es no tener un estilo; puedes decir que soy celebrity, deportista, hombre de negocios y músico, y tendrías razón, porque soy todo y soy nada a la vez.
