John Galliano lleva su onírico teatro a Zara: así es el armario masculino de Re{form}

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Después de meses de expectación, John Galliano presenta su primera colección para Zara. Y quizá lo más interesante de Re{form} no sea comprobar hasta dónde puede llegar Zara cuando entrega sus archivos a uno de los grandes couturiers de las últimas décadas, sino descubrir que Galliano no parece haber rebajado demasiado el volumen de su propio lenguaje para hacerlo.

Los códigos están ahí desde la primera imagen. Abrigos que alteran las proporciones del cuerpo, pantalones de talle alto y volúmenes generosos, chaquetas ceñidas mediante cinturones, camisas transparentes, cuellos elevados, lazos, encajes, medias, piel sintética y zapatos estrechos y puntiagudos. El hombre de Galliano vuelve a vestirse como un personaje, no simplemente como alguien que necesita ropa.

El regreso del hombre-personaje de John Galliano

Galliano lleva buena parte de su carrera construyendo personajes antes que looks. En su imaginario, una chaqueta nunca termina de ser simplemente una chaqueta y un traje rara vez se limita a cumplir las convenciones de la sastrería masculina. Las prendas sirven para establecer una actitud, una época y una cierta ficción alrededor de quien las lleva.

Re{form} recupera esa manera de trabajar con especial claridad en las propuestas masculinas. Hay trajes de raya diplomática que parten del armario clásico pero cambian completamente cuando aparecen acompañados por sombreros inclinados, guantes, pañuelos anudados al cuello o pantalones cuyas proporciones han sido deliberadamente alteradas. Los abrigos crecen, las cinturas ascienden, los hombros adquieren volumen y las capas empiezan a acumularse hasta convertir una silueta cotidiana en algo mucho más extraño.

La colección conserva así algo fundamental en el trabajo de Galliano: la voluntad de transformar a quien lleva la ropa. Incluso las piezas aparentemente más reconocibles terminan alejándose de su función original mediante el estilismo, las proporciones o la superposición.

De Les Incroyables a Zara

Detrás de muchos de estos looks aparece además una referencia fundamental en la biografía creativa del diseñador: Les Incroyables y Les Merveilleuses, los jóvenes dandis de la Francia posterior a la Revolución que llevaron la exageración estética hasta convertir la ropa en una declaración de identidad.

Galliano ya recurrió a ellos en su colección de graduación de Central Saint Martins en 1984, el trabajo que ayudó a lanzar su carrera. Más de cuatro décadas después, ese imaginario reaparece transformado en personajes contemporáneos: levitas y abrigos largos, cuellos dramáticos, pantalones ceñidos o exageradamente amplios, sombreros ladeados y una acumulación de detalles que desarma deliberadamente la sobriedad tradicional del vestuario masculino.

No se trata de reproducir el siglo XVIII, sino de utilizarlo como materia prima. Galliano mezcla historia, dandismo, códigos burgueses y referencias cinematográficas para construir un hombre difícil de situar en una época concreta.

La masculinidad según Galliano nunca ha sido especialmente obediente

Uno de los aspectos más interesantes de Re{form} está en la facilidad con la que Galliano vuelve a atravesar las fronteras del armario masculino sin necesidad de convertirlo en un discurso explícito. Simplemente mezcla los códigos.

Una camisa de tul transparente convive con un pantalón de sastrería; una chaqueta negra de doble botonadura se lleva directamente sobre el torso desnudo; unas medias aparecen debajo de un abrigo; el encaje se combina con pantalones de vinilo; y los lazos, los guantes y los sombreros se incorporan al mismo vocabulario que las americanas, las gabardinas o las cazadoras de piel.

El resultado no elimina la sastrería masculina. La exagera, la erotiza y, sobre todo, le quita solemnidad.

También aparece una de las grandes obsesiones de Galliano: el cuerpo. Las transparencias dejan visible el torso, las cinturas se estrechan mediante cinturones y los pantalones suben o directamente desaparecen hasta acercarse a las proporciones de la ropa interior. Frente a la uniformidad que durante años ha dominado buena parte del menswear comercial, aquí vestir vuelve a convertirse en una herramienta de transformación.

Zara como archivo, no como punto de partida en blanco

Re{form} tampoco funciona exactamente como una colaboración convencional. Galliano ha trabajado a partir del archivo de Zara, tomando prendas existentes para cortarlas, ampliarlas, reducirlas, desmontarlas y recomponerlas. El propio nombre del proyecto explica el ejercicio: reformar lo que ya existe para encontrar otra prenda dentro de ella.

Esta metodología permite entender algunas de las siluetas más radicales de la colección. Las proporciones conocidas se deforman, las prendas cambian de función y diferentes elementos del vestuario aparecen superpuestos hasta que resulta difícil determinar dónde termina una pieza y comienza la siguiente.

Esa operación resulta especialmente efectiva en los abrigos. Gabardinas, levitas y grandes piezas de exterior se convierten en estructuras alrededor del cuerpo, mientras el interior se construye mediante capas mucho más delicadas: chalecos, tejidos transparentes, camisas, encajes y pequeños pañuelos.

Lo cotidiano sigue estando ahí, pero Galliano lo ha desestabilizado.

El detalle como parte del personaje

Hay otro elemento que resulta imposible separar de estos looks: los accesorios. Los sombreros blandos decorados con flores, los guantes, los pañuelos anudados, los bolsos de aspecto deliberadamente flexible y los zapatos de punta afilada no funcionan como complementos independientes, sino como partes necesarias del personaje.

Especialmente reconocible resulta el calzado. Los zapatos alargados y ligeramente elevados modifican la postura y terminan de construir unas siluetas que parecen oscilar entre el dandi, el aristócrata decadente, el club kid y un personaje extraído de algún periodo histórico imposible de identificar con precisión.

El rojo aparece además como uno de los pocos golpes cromáticos capaces de romper una colección dominada por negros, grises, marrones y tonos apagados. Un calcetín, un pantalón de vinilo o un pequeño detalle bastan para alterar por completo el look.

Un Galliano reconocible, ahora en Zara

La paradoja de Re{form} está precisamente ahí. Durante décadas, Galliano construyó algunos de sus universos más elaborados dentro de las estructuras de la alta moda; ahora utiliza el archivo y la capacidad industrial de Zara para desarrollar una colección destinada a un público incomparablemente más amplio.

Las imágenes de campaña, fotografiadas por Steven Meisel, llevan esa idea todavía más lejos. No hay prácticamente escenografía. Sobre un fondo blanco, toda la teatralidad procede de las prendas, del maquillaje, de las poses y de la manera de llevarlas. La ausencia de decorado permite observar cada recurso de Galliano casi como si se tratara de un catálogo de su propio vocabulario: el volumen, la cintura, la transparencia, el exceso, el romanticismo, la provocación y el gesto.

Después de Dior y Maison Margiela, Galliano abre con Re{form} una etapa diferente. Y esta primera colección resulta especialmente interesante porque no parece construida alrededor de una nostalgia literal por sus grandes momentos.

No estamos viendo a Zara fabricar una versión accesible del archivo de John Galliano. Estamos viendo a John Galliano utilizar el archivo de Zara para volver a hacer lo que siempre ha hecho: convertir la ropa en personajes.