Jon Kortajarena y el pelo que ayudó a construir un icono de la moda masculina

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Hay modelos a los que recordamos por una campaña, un desfile o una fotografía. En el caso de Jon Kortajarena, existe además un elemento que lleva más de dos décadas formando parte de su identidad visual: su pelo.

Volumen, textura, brillo y un tupé que ha sobrevivido a tendencias y temporadas hasta convertirse en uno de los códigos más reconocibles de la moda masculina contemporánea. Ahora, esa relación con el cabello encuentra una nueva expresión en SMTHELSE, un proyecto de haircare en el que Kortajarena traslada al producto parte de todo lo aprendido durante veinte años frente a algunos de los grandes hairstylists de la industria.

Jon Kortajarena: cuando un peinado se convierte en identidad

Es difícil separar la imagen de Jon Kortajarena de su pelo. Desde sus primeros años como modelo, el cabello ha funcionado casi como una extensión de su rostro, un elemento que ha acompañado una imagen masculina especialmente reconocible y que, con el paso del tiempo, ha terminado adquiriendo prácticamente el carácter de una firma.

Porque no hablamos simplemente de tener buen pelo. En una industria construida alrededor de la transformación, donde un modelo puede cambiar radicalmente de una temporada a otra, mantener determinados códigos durante años termina creando identidad. En Kortajarena, las cejas marcadas, los pómulos, la mirada y, especialmente, ese cabello oscuro trabajado hacia arriba y hacia atrás construyen una silueta reconocible incluso antes de fijarse en la ropa.

Ha habido variaciones, por supuesto. Más largo, más corto, perfectamente pulido o deliberadamente desordenado; con acabado mate, húmedo o elevado en grandes volúmenes. Pero existe una continuidad estética que atraviesa buena parte de su carrera y que ha conseguido algo especialmente difícil en moda: convertir un rasgo físico en parte de un personaje visual.

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El tupé de Jon Kortajarena y una nueva imagen masculina

La carrera internacional de Kortajarena se desarrolló además en un momento especialmente interesante para la belleza masculina. Durante los años 2000 y la década siguiente, el grooming comenzó a abandonar progresivamente un territorio secundario para ocupar un lugar mucho más visible dentro de la moda y la construcción de la identidad masculina.

El cabello ganó protagonismo. Frente a cortes que buscaban pasar prácticamente inadvertidos, comenzaron a imponerse volúmenes, flequillos, texturas y acabados cada vez más trabajados, acompañados por una industria de styling masculino también mucho más sofisticada.

Kortajarena encajaba perfectamente dentro de aquel cambio, aunque su imagen nunca ha dependido completamente de una tendencia concreta. Su tupé conserva algo deliberadamente clásico, con ecos de los grandes galanes del Hollywood de mediados del siglo XX y de aquella idea del cabello masculino que parece espontáneo precisamente porque detrás existe un trabajo minucioso.

Esa tensión entre control y aparente despreocupación ha sido una constante. Y su pelo pasó progresivamente de ser una característica física a convertirse en parte de su lenguaje como modelo.

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Veinte años delante de algunos de los grandes hairstylists

Por eso resulta especialmente coherente que Kortajarena termine explorando ahora el universo del haircare. Durante más de veinte años ha ocupado una posición privilegiada desde la que observar cómo trabaja la industria de la belleza: backstage de grandes desfiles, campañas internacionales, casas de lujo, sesiones fotográficas y rodajes han significado también años trabajando junto a profesionales especializados en construir imágenes a través del cabello.

Kortajarena explica cómo campañas, desfiles y películas se convirtieron en oportunidades para aprender de los hairstylists con los que trabajaba y entender qué convierte un producto en una herramienta realmente útil para los profesionales.

Pero su relación con ese mundo había comenzado mucho antes de convertirse en modelo.

Antes de la moda estaba el salón de su madre

Hay un detalle de la historia de Kortajarena que permite entender mejor el proyecto. Antes de las campañas y los sets de fotografía estaba el pequeño salón que Nuria, su madre, abrió en Bilbao. La peluquería Redruello, antes situada en el Casco Viejo de Bilbao y, desde hace unos años, en la calle Iparraguirre de la ciudad vasca. Durante los años más gloriosos de la carrera de Jon como modelo internacional, ella era la única persona autorizada, por contrato, a trabajar el pelo de su hijo.

Fue allí donde comenzó a comprender que el cabello podía tener una dimensión que iba más allá de la apariencia y modificar la manera en la que una persona se sentía consigo misma. Esa experiencia permaneció con él mientras su carrera terminaba llevándolo al centro de la industria internacional de la moda y la belleza.

Visto desde esa perspectiva, SMTHELSE no aparece tanto como un giro inesperado en su trayectoria sino como la confluencia de dos experiencias que han acompañado prácticamente toda su vida: la peluquería que conoció de niño y la industria de la imagen que conocería después como modelo.

SMTHELSE, el nuevo capítulo de Jon Kortajarena alrededor del cabello

SMTHELSE —nombre derivado de Something Else— nace con una propuesta basada en una idea relativamente sencilla: consumir menos producto, pero elegirlo mejor.

La colección está concebida para diferentes tipos de cabello y sin distinción de género, y reúne productos de cuidado cotidiano, tratamientos para el cuero cabelludo, styling y fórmulas concentradas. Estas últimas contienen, según la información proporcionada por SMTHELSE, hasta un 75 % menos de agua y están planteadas para necesitar una cantidad menor de producto en cada aplicación.

El desarrollo se ha realizado junto a Hair Couture, especialista europeo en cuidado capilar de lujo, combinando la dirección creativa de Kortajarena con experiencia profesional en formulación, salón y backstage.

Y aquí la diferencia es importante: más que presentar a Kortajarena simplemente como una celebridad asociada a un lanzamiento, el proyecto utiliza precisamente esa experiencia acumulada durante su carrera como punto de partida.

Famara: llevar un recuerdo de Lanzarote al cabello

Existe también una dimensión mucho más personal. Todos los productos incorporan Famara, una fragancia creada junto al perfumista francés Patrice Revillard e inspirada en los recuerdos de Kortajarena en Lanzarote.

Pomelo, ciprés español, avellana tostada, vetiver y café evolucionan hacia un fondo de cedro, musgo y almizcle blanco. La intención es convertir el perfume en una especie de hilo conductor de la colección y trasladar un paisaje vinculado a la memoria personal de Kortajarena a un gesto tan cotidiano como lavarse o peinarse el cabello.

El pelo como accesorio definitivo

Las primeras imágenes de SMTHELSE entienden perfectamente el capital visual que Kortajarena ha construido durante su carrera. Hay cabello húmedo y completamente peinado hacia atrás, pero también primeros planos en los que reaparece ese volumen que durante años ha formado parte de su identidad. Cuero negro, camisas blancas, piel, luz fría y muy pocos elementos capaces de competir con el rostro y el cabello. No hace falta mucho más.

Porque después de más de veinte años trabajando en moda, el pelo de Jon Kortajarena posee algo que ninguna campaña puede construir de manera inmediata: reconocimiento.

En una industria acostumbrada a transformar constantemente a sus protagonistas, conseguir que un peinado permanezca asociado a una persona a través de distintas épocas resulta especialmente significativo. Kortajarena ha cambiado de diseñadores, fotógrafos, campañas, personajes y escenarios mientras ese cabello oscuro, abundante y elevado ha seguido funcionando como una especie de firma visual.

La historia de Jon Kortajarena con el pelo lleva escribiéndose más de veinte años. SMTHELSE llega para poner el broche de oro.