LOEWE hombre SS27: las claves del nuevo armario masculino de Jack McCollough y Lazaro Hernandez

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La colección LOEWE hombre SS27 confirma que Jack McCollough y Lazaro Hernandez están especialmente interesados en revisar prendas que forman parte del guardarropa masculino desde hace décadas, pero también en cuestionar las combinaciones y proporciones que tradicionalmente hemos asociado a ellas.

En su tercera colección para la casa, las camisas de rayas, las corbatas, los blazers de cuadros, las cazadoras de cuero o los pantalones de vestir permanecen reconocibles, aunque aparecen mezclados con parkas, prendas técnicas, cargos, shorts y calzado deportivo hasta construir un armario en el que las antiguas divisiones entre formalidad y ropa casual pierden buena parte de su sentido.

Esa mezcla es probablemente el punto de partida más interesante de LOEWE Primavera-Verano 2027. McCollough y Hernandez no necesitan recurrir constantemente a prendas extraordinarias para transformar la silueta masculina, porque gran parte del trabajo sucede en la manera de vestirlas: una camisa verde de rayas y una corbata estampada aparecen debajo de una cazadora de cuero negro; un blazer blanco termina combinado con un cargo azul eléctrico; una parka técnica se lleva sobre camisa y corbata. Las piezas pertenecen a universos diferentes, pero la colección consigue que esa falta de correspondencia se convierta precisamente en su elemento de cohesión.

LOEWE hombre SS27 revisa los códigos del guardarropa masculino

Camisas, corbatas, americanas, punto, pantalones de pinzas y cazadoras forman una parte importante de la colección, lo que permite que exista desde el principio una sensación de familiaridad. Sin embargo, esa primera impresión desaparece al observar cómo se construyen los looks, porque las proporciones se amplían, las capas se superponen de manera poco convencional y las prendas que normalmente completarían un conjunto son sustituidas por otras procedentes del sportswear o de la ropa utilitaria.

La camisa masculina es uno de los mejores ejemplos. Las versiones de rayas conservan parte de su asociación con el guardarropa clásico, especialmente cuando aparecen acompañadas de corbata, pero dejan de funcionar como la base de un traje para introducirse debajo de cazadoras de piel, anoraks o prendas técnicas. En otros casos, su volumen aumenta hasta modificar por completo la silueta, como ocurre con la gran camisa de rayas azules y naranjas que cubre unos shorts mínimos y convierte una pieza absolutamente cotidiana en el elemento dominante del look.

McCollough y Hernandez trabajan sobre códigos conocidos sin necesidad de eliminarlos, algo especialmente visible en una temporada en la que la moda masculina vuelve a mirar hacia prendas tradicionalmente vinculadas a una idea más clásica de vestir. LOEWE participa de ese regreso, aunque evita reproducir literalmente el uniforme que históricamente acompañaba a esas piezas.

La corbata regresa, pero ya no determina la formalidad del look

La presencia recurrente de la corbata en LOEWE hombre SS27 podría interpretarse inicialmente como parte del regreso de determinados códigos formales al armario masculino, aunque su utilización durante el desfile apunta en una dirección bastante menos convencional. Las corbatas son estrechas, frecuentemente estampadas y aparecen con camisas de rayas, pero el resto del look rara vez continúa por el camino esperado: pueden terminar junto a un pantalón cargo, debajo de una parka o acompañadas por zapatillas técnicas y gafas envolventes.

Es precisamente esa utilización la que resulta interesante, porque la colección recupera elementos de la elegancia masculina tradicional sin recuperar necesariamente las normas que los acompañaban. Una camisa y una corbata ya no obligan a completar el conjunto con traje y zapatos; pueden convivir con nylon, bolsillos utilitarios, cinturones trenzados o prendas deportivas sin que el resultado parezca construido únicamente alrededor del contraste.

La sastrería sigue una lógica parecida. Los blazers de cuadros y las americanas mantienen su estructura reconocible, pero los pantalones que los acompañan pueden ser amplios cargos o piezas de colores muy saturados, de manera que la formalidad deja de depender de un conjunto cerrado y empieza a construirse mediante prendas individuales que cada look utiliza con bastante libertad.

El pantalón construye buena parte de la silueta de LOEWE SS27

Aunque las camisas, las cazadoras y los accesorios tengan una presencia visual importante, el pantalón es una de las piezas fundamentales de la colección masculina de LOEWE Primavera-Verano 2027, especialmente por la manera en que determina las proporciones. Las perneras se ensanchan, la caída se vuelve más relajada y las cinturas adquieren protagonismo, tanto en los modelos de inspiración sartorial como en los cargos y en las versiones de colores intensos.

Grises, beige, negro y verde oliva conviven con turquesas y azules eléctricos, pero el denominador común está en el volumen, que permite que una misma silueta funcione con una cazadora deportiva, un jersey de punto o una americana. Incluso cuando el pantalón incorpora bolsillos y detalles claramente utilitarios, mantiene una amplitud y una caída que lo alejan de una lectura estrictamente funcional.

Algunas de las propuestas negras llevan esta investigación un poco más lejos mediante cinturas que parecen doblarse hacia el exterior y prolongarse sobre el torso, modificando la relación entre pantalón y parte superior sin hacer irreconocible la prenda original. Es una intervención relativamente contenida que consigue alterar de manera considerable la percepción del cuerpo, y resume bien una colección que encuentra muchas de sus mejores ideas al modificar elementos existentes en lugar de sustituirlos por completo.

Sastrería, sportswear y ropa técnica comparten el mismo espacio

La convivencia entre sastrería y ropa deportiva atraviesa prácticamente todo LOEWE hombre SS27, pero resulta especialmente efectiva porque ninguna de las dos categorías parece utilizada como contrapunto anecdótico de la otra. Las parkas, los anoraks y las cazadoras de nylon tienen el mismo peso dentro del armario que los blazers, las camisas o el punto, mientras que el calzado técnico aparece con pantalones que, en un contexto diferente, podrían haberse combinado perfectamente con zapatos.

Una cazadora amarilla y azul se lleva con un pantalón gris de volumen generoso, mientras una parka azul intenso aparece sobre camisa de rayas y corbata, y una prenda técnica turquesa termina integrada en una silueta completamente negra. Son combinaciones que podrían haberse construido únicamente alrededor del choque entre dos códigos opuestos, pero la repetición de esa lógica durante todo el desfile hace que la mezcla entre lo formal, lo deportivo y lo funcional termine convirtiéndose en el lenguaje habitual de la colección.

También las cazadoras de cuero participan de esa idea. El negro y el marrón aportan un peso visual diferente al nylon y al algodón, pero se combinan igualmente con camisas, camisetas de colores intensos, pantalones amplios y accesorios deportivos, reforzando la sensación de un guardarropa en el que las prendas ya no necesitan pertenecer a una misma categoría para funcionar juntas.

El color rompe la aparente normalidad del armario

Buena parte de la colección podría haberse construido exclusivamente sobre una paleta de gris, beige, marrón, blanco, negro y verde oliva, colores que encajan con el carácter cotidiano y utilitario de muchas de sus prendas. Sin embargo, LOEWE introduce amarillo ácido, azul eléctrico, turquesa, rojo y verde menta en puntos muy concretos, evitando que esa familiaridad derive hacia una interpretación demasiado conservadora del armario masculino.

El color aparece algunas veces ocupando grandes superficies, como sucede con los pantalones turquesa o las parkas azules, mientras que en otros looks queda reducido a una camiseta, unas gafas o el calzado. Esa alternancia permite mantener cierta continuidad entre conjuntos muy diferentes y, al mismo tiempo, introduce una tensión visual que resulta especialmente efectiva cuando los tonos más saturados se encuentran con prendas clásicas.

Los verdes son particularmente interesantes porque recorren registros muy distintos, desde los tonos militares de los cargos y las cazadoras hasta versiones mucho más artificiales y luminosas. La colección utiliza así el color para conectar prendas procedentes de universos diferentes, en lugar de tratarlo simplemente como un recurso decorativo añadido a la silueta.

El juego de proporciones también pasa por la relación con el cuerpo

La amplitud de los pantalones encuentra su contrapunto en prendas superiores que unas veces aumentan considerablemente de tamaño y otras dejan el torso prácticamente descubierto. Algunas americanas y abrigos se llevan directamente sobre la piel, mientras las grandes camisas conviven con shorts extremadamente cortos y determinadas capas estampadas aparecen deliberadamente por encima de la cintura o debajo del bajo del pantalón.

Uno de los ejemplos más claros es la camisa larga de rayas, cuyo volumen convierte los shorts en una presencia casi secundaria y desplaza las proporciones habituales entre parte superior e inferior. Algo similar ocurre con las prendas exteriores abiertas sobre el torso, donde una pieza tradicionalmente asociada a una construcción más formal pierde rigidez al eliminar las capas que normalmente encontraríamos debajo.

La silueta de LOEWE hombre SS27 se construye tanto mediante aquello que se añade como mediante aquello que se elimina, y esa relación con el cuerpo permite introducir sensualidad sin que la colección necesite abandonar el lenguaje cotidiano que domina buena parte del desfile.

Los accesorios completan el nuevo vocabulario masculino de LOEWE

Los bolsos mantienen inevitablemente un lugar importante dentro de una colección de LOEWE, aunque aquí funcionan integrados dentro de la misma lógica relajada que caracteriza a la ropa. Aparecen grandes volúmenes de piel, mochilas y formatos blandos llevados al hombro, acompañando siluetas ya de por sí amplias sin convertirse necesariamente en el centro de cada look.

Más determinantes resultan las gafas ovaladas y envolventes, presentes en amarillo, verde, negro y acabados espejados, porque introducen un elemento gráfico que se repite a lo largo del desfile y establece un contraste directo con camisas, corbatas y prendas de punto mucho más reconocibles. Los gorros técnicos con el nombre de LOEWE, los cinturones trenzados y el calzado de aspecto deportivo completan esa misma idea de mezclar referencias sin intentar ocultar su procedencia.

La sofisticación aparece así menos asociada a una única pieza excepcional que a la precisión con la que se combinan elementos aparentemente incompatibles, algo que también permite que el trabajo de materiales, piel y construcción propio de la casa esté presente sin necesidad de convertirse constantemente en una demostración de virtuosismo.

LOEWE hombre SS27 plantea una forma más libre de vestir

Después de varias temporadas en las que la moda masculina ha recuperado el traje, la corbata y otros códigos relacionados con una cierta idea de elegancia clásica, la propuesta de McCollough y Hernandez resulta interesante precisamente porque acepta ese regreso sin asumir las antiguas reglas que lo acompañaban. En LOEWE puede volver la corbata, pero no necesariamente el traje completo; puede permanecer la americana, aunque debajo no haya camisa; y un pantalón de vestir puede terminar acompañado por una prenda técnica y unas zapatillas.

Ese desplazamiento explica buena parte de la identidad que empieza a adquirir el hombre de la casa. No existe una necesidad evidente de elegir entre sastrería, sportswear, ropa utilitaria o prendas de lujo porque todas forman parte del mismo guardarropa y pueden utilizarse simultáneamente. La coherencia no procede de respetar una categoría, sino de cómo se construyen las proporciones, el color y las capas.

LOEWE hombre SS27 propone así un armario masculino reconocible, pero considerablemente menos previsible, en el que Jack McCollough y Lazaro Hernandez utilizan prendas que ya conocemos para plantear nuevas relaciones entre ellas.

Más que diseñar un uniforme destinado a definir al nuevo hombre LOEWE, la colección Primavera-Verano 2027 parece interesada en algo bastante más abierto: ampliar las posibilidades de lo que ya existe y demostrar que la renovación del guardarropa masculino también puede comenzar simplemente cambiando la manera de vestirlo.