Llevas veinte años de trayectoria musical, y cuando a los oyentes nos gusta mucho un artista solemos vincularlo a un tipo de música, a encasillarlo. Ahora que lanzas este disco tan variado, ¿cómo llevas la acogida que tenga entre tus seguidores?
Hay que permitirse explorar, y yo trato de que la parte artística esté por delante de los resultados. Hay que saber encajar ese tipo de comentarios. A veces me llegan, eso de ‘me gustabas más antes’, o ‘me gustaba más lo que hacías antes…’ En la vida hay que tomar riesgos. A veces acertamos y a veces no, pero quiero pensar que acierto cuando hago lo que siento. He hecho un montón de canciones que pensaba que no iban a gustar y al final han sido las preferidas del público, así que nunca se sabe.
Es un disco muy optimista
No sé por qué, pero es una constante en mi vida. Me agarro al optimismo todo el rato, aunque sea un hijo de puta conmigo mismo respecto a la autocrítica en muchos momentos. Escribo buscando ese lado de claridad en la vida, porque me viene bien. No intento predicar las cosas que escribo, sino que más bien me las digo a mí mismo al escribirlas. Si hablo de la dignidad o de vivir el momento, es para que a mí no se me olviden estas cosas.
Americana piel TOD’S
Gafas CARRERA

El 17 empiezas la gira del nuevo disco. Hay muchos artistas que afirman que son personas de giras porque son donde mejor se sienten, ¿tú eres una persona de giras?
Definitivamente sí. Encima del escenario es donde encuentro una parte de mí que no encuentro en otro lugar, así que entiendo que muchos artistas estén enganchados a esa sensación, porque es un estado de ánimo y un vaivén en el que la gente te devuelve una energía fuerte. Te subes a la ola y empiezas a surfear de alguna manera. El estudio lo disfruto también, pero en el concierto pienso menos, me dejo llevar más… Lo paso muy mal las horas antes de subirme al escenario, eso sí, pero cuando estoy ahí no quiero que se acabe.
¿Y cómo gestionas esa energía? Dar el cien por cien cada día al público, viajar, ausencia de rutinas…
Al dar tanto, te vacías y bajas un poco la guardia, te cansas más y puedes estar más crispado. Al final son muchas horas de furgoneta, de ponerte frente a miles de personas… No es solo subirte a un escenario, sino dar lo mejor de ti, y quizás no te sientes bien, pero tienes que tener la maestría de poder hacerlo. Es un mundo duro, pero a la vez es lo que le da sentido a todo.



De hecho, hay artistas que se niegan a dar giras por no encarar ese boom emocional de la exposición, Justin Bieber o Miley Cyrus parecen estar expandiendo esa filosofía
Emocionalmente la aguja se mueve mucho, porque el estudio lo controlas tú, no está el público…Es más intimista. A mí se me hace más duro el momento de la promoción. En las entrevistas tengo que prepararme mucho mentalmente, porque es otro tipo de exposición en el que me siento más fuera del tiesto. Sales quince minutos a un plató y a veces te pilla más cortado, más callado… Y luego te preguntas qué tal día habrás tenido, eso lo sufro un poco más.
Y volviendo a la música, ¿eres de los que parar de componer durante las giras o siempre tienes algo entre manos?
He pasado por muchas épocas. Antes quizás estaba un año sin componer, y no lo recomiendo, porque te oxidas y cuesta mucho volver a coger ritmo. Es como un entrenamiento. Estos discos son los que más rápido he escrito por no haber parado, y de hecho, ya estoy escribiendo el siguiente, porque no quiero dejar esa conexión que tengo. Lo que saco ahora lo escribí hace tiempo, y ahora estoy en otro momento.
