¿Cómo surge el presentarte a Operación Triunfo?

Pues había empezado a estudiar comunicación audiovisual y desde el primer momento que pisé la universidad tuve claro que eso no era para mí. Por lo menos en ese momento. Saqué buenas notas pero duré un semestre. Mientras, seguía trabajando con la Ópera de Cámara de Navarra y me apunté a clases de guitarra y a todos los cursos que veía (risas). Llegó un momento que tenía tantas cosas que hacer que llegaba a la universidad y estaba sin energía. No quería estar ahí. Notaba que tenía que hacer otra cosa.

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Desde el primer momento que pisé la universidad tuve claro que eso no era para mí.

Y dejaste la universidad…

Así fué. Me centré en trabajar porque sabía que quería venir a Madrid para estudiar interpretación y seguir con la música por mi cuenta. Y en ese momento salieron los castings de Operación Triunfo. Había visto la edición anterior y me encantó, así que me lancé. Me atraía muchísimo y no lo pensé mucho. Algo dentro de mí me dijo “preséntate”. Y me cogieron.

Tenía claro que ese programa era una formación genial y que me iba a dar la oportunidad de conocer a profesionales del sector que me iban a ayudar muchísimo. Y así fué. Tampoco te garantiza absolutamente nada pero, como mínimo, ganas la experiencia y poder tener la oportunidad de entender como funciona el sector desde dentro.

¿Cómo ha sido pasar de ser una persona anónima a ser una persona conocida?

Es verdad que es super efímero. Ya lo sabía. Son tres meses saliendo en prime time en los que, de repente, te conoce mucha gente. A día de hoy sigo sin entender muy bien que ha ocurrido (risas). Sales y hay muchísima gente que te avasalla a comentarios, que parece que te conoce… es muy extraño. Pero desde el primer momento me centré mucho en el trabajo. Intenté que nada me distrajera de hacer música.

A día de hoy el volúmen de seguidores es menor porque la fama al salir de Operación Triunfo pasa. No es una fama que te hayas construido con tu trabajo. Hay una nueva edición, con nuevos protagonistas, y son ellos los que acaparan la atención.

He tenido mis momentos de crisis existencial pero el balance es bueno. Es una experiencia tan brutal que es difícil que te quedes igual que antes. Te marca y te hace tener que enfrentarte a situaciones muy locas a las que nunca te has enfrentado. Al final, como todos los trabajos, tiene cosas malas y cosas buenas.

¿Te has asustado alguna vez por lo que se te venía encima?

Sí (risas) La verdad es que sí. Te expones de una manera que no puedes entender de primeras. Es muy shockeante para una persona normal.

¿Has recurrido alguna vez a ayuda profesional?

No, pero por que no la he necesitado. Hay mucha gente que sí y es perfectamente normal y entendible. Son cosas muy locas. Pienso que me ha ayudado que en mi vida previa he tenido que vivir muchas cosas que he tenido que gestionar yo sola, tenía herramientas.

¿Qué cosas son esas?

Cosas de la vida (risas)…

Seguimos hablando con Natalia Lacunza en la siguiente página