Hay quienes viven de caer y levantarse. Fran Berenguer lo hace delante de una cámara, pero también fuera del plano. Con el cuerpo entrenado para el impacto y la mente afinada para la interpretación, se mueve entre dos mundos: el del stunt –doble de acción– y el del actor. Para él no existen las medias tintas, y quizás por eso la determinación se ha convertido en su brújula.
Con quince años empezó a entrenar para ser doble de acción, y lo consiguió. Tras convertirse en el antagonista del momento por su papel de Ronnie en Culpa tuya y Culpa mía, entre otros proyectos, decidió dar el salto internacional. Acaba de finalizar el rodaje de El pez que fuma en Venezuela, su segundo salto del charco en pocos meses tras la serie El Clan Olimpia en Colombia, además de participar en Carta Blanca, de Gerardo Herrero.
Durante esta sesión, fotografiada en los emblemáticos rincones del Distrito Real de Madrid —entre los Jardines de Sabatini, el Campo del Moro y los alrededores del Palacio Real—, hablamos con Fran sobre cómo compagina sus dos facetas, la adrenalina y su amor por el cine… ¡Sigue leyendo!
Traje BOSS
Camisa LEMÂCHET
Tank top COS

Fotos Manu Bermúdez
Grooming Lucas Margarit
Estilismo Adrián Martínez
Asistente estilismo Marina Fariñas
Entrevista María Muñoz
Hace no mucho dijiste que querías dar el salto hacia proyectos internacionales, dicho y hecho: acabas de rodar ‘El pez que fuma’ en Venezuela como protagonista y este verano se estrenaba ‘El clan Olimpia’, que rodaste en Colombia
La verdad que es algo que tenía muchísimas ganas de hacer, siempre había querido dar ese salto. Se me presentó la oportunidad de viajar el año pasado a Colombia, era mi primera vez allí y, además, trabajando en un proyecto increíble. Este verano me dijeron que tenían este este otro proyecto, ‘El pez que fuma’ en Venezuela, Leí el guion y me encantó.



Estás arrasando en Latinoamérica. ¿Notas diferencia entre el público y los proyectos de aquí y de allí?
Allí me reconocían por la calle y me paraban, porque ‘Culpa mía’ y ‘Culpa tuya’ tienen mucho fandom. Cada uno tiene que ser consciente de su realidad; yo he hecho películas que han ido bien, pero no creo que sea reconocido realmente, mi vida no ha cambiado mucho. Me ha ido bien y estoy muy agradecido por ese proyecto, como por todos los que he hecho. Allí noto más el contraste, eso sí, porque aquí no me paran por la calle.
¿Te moverías allí si te saliera un proyecto grande?
Sí, claro. Tendría que ser un proyecto que me valiera la pena. No a nivel monetario, sino más bien, por el hecho de estar tanto tiempo fuera de mi país y renunciar a todo lo que eso conlleva, como estar lejos de mis seres queridos. Quiero trabajar fuera y hacer grandes proyectos, no tienen por qué ser blockbuster, ni mega producciones, sino proyectos que me gusten; hablo de contar buenas historias, como ‘El pez que fuma’, que me ha vuelto loco. Me encantaría Argentina, México… Todo Latinoamérica, la verdad.





En ‘Culpa mía’ y ‘Culpa tuya’ has interpretado a Ronnie, el clarísimo antagonista. Dicen que hacer de malo no siempre es fácil, pero tú lo haces muy bien y muy creíble, consigues generar manía hacia el personaje
Creo que la dinámica de la película te lleva a odiar al personaje; hay cosas que están escritas para que sea así. Si fuera Bardem, que para mí es un referente absoluto, te daría la receta para hacer papeles de malos increíbles, pero en mi caso no sabría explicarte cómo lo he hecho. Cuando me llega un personaje, intento no juzgarlo y pensar en la mejor forma de hacerlo creíble, la verdad. No hago de malo, sino que pienso como se comportaría una persona con un determinado background en ciertas situaciones. Cuando intentas generar ciertas cosas con un personaje, a veces te alejas de su construcción, porque lo haces desde fuera, y para que un personaje sea creíble se tiene que crear desde dentro hacia fuera, y no al revés.


