Algunas personas parecen destinadas a tener éxito y otras, en cambio, encadenan fracasos uno detrás de otro. Nos encontramos con Victor Küppers, conferenciante y especialista en psicología positiva, con motivo de su participación en el MOTIVADORES Tour de Banco Mediolanum. Una conversación en la que aprendemos las claves para tener éxito y cumplir nuestros propósitos, sean de año nuevo o no.

¿Hay alguna manera de identificar si una persona va a tener éxito en su vida?

Claro que sí. La gran diferencia entre las personas que destacan y el resto es la actitud que tienen en la vida.

He visto en alguna de tus conferencias que tienes una fórmula para explicar eso…

Es una fórmula muy sencilla. V = (C + H) x A

V es el valor de la persona, lo que transmite y lo que es. La C son sus conocimientos, lo adquirido y estudiado para llegar a un objetivo. La H son las habilidades, las capacidades innatas de la persona. Finalmente la A es la actitud, el único factor que multiplica el valor de la persona. La diferencia entre el crack y el chusquero está en la actitud: la alegría, la capacidad de esfuerzo…

La C y la H se pueden trabajar y desarrollar… ¿Pero la actitud?

¡Por supuesto! Pero es lo que más cuesta. Nadie ha dicho que esto sea fácil. Hay predisposiciones genéticas como ser desordenado o impaciente que pueden trabajar. Quizá no llegues a ser el más ordenado o paciente del mundo, pero si te lo propones seguro que acabas mejorando. Con la actitud positiva pasa exactamente igual. Se tiene que ir entrenando al cerebro para disfrutar de las pequeñas cosas de la vida y, poco a poco, ir siendo una persona más optimista.

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“La diferencia entre el crack y el chusquero está en la actitud.”

¿Qué ejercicios tendríamos que hacer para lograrlo?

Lo bueno de la psicología positiva es que son respuestas de sentido común. Cuando te enfrentes a un problema, relativiza. No todo son dramas. Hay que saber disfrutar del lado positivo de las cosas…

Si leen esto personas que se enfrentan a una enfermedad o que están pasando problemas económicos graves… ¿Cómo les decimos que tienen que mantenerse positivos?

Es verdad que hay problemas enormes y, en esos casos, el dolor es más que normal y hay que vivirlo. Existen las injusticias y la vida no siempre es fácil. Pero muchas personas que no viven esos dramas mantienen un patrón similar. Eso es lo que si podemos cambiar.

Minimizar los problemas que no sean los realmente importantes…

Tenemos un nivel de exigencia para lograr el bienestar bastante alto. He visto personas con sueldo fijo de más de 10,000 euros que se mosquean porque no tienen bonus. O personas que pasan cabreados una semana porque en el trabajo les han dicho que no podrán cogerse el puente… Uno no puede enfadarse por esas cosas más de media hora. Damos por hecho tantas cosas que no valoramos lo que tenemos.

Cualquier cosa tiene mucha importancia cuando no tienes problemas reales…

Woody Allen tiene una gran frase que dice: “Las dos palabras más importantes no son te quiero. Son, es benigno.” Y es así. Nada es comparable a una enfermedad o la propia vida. Eso es un problema grave. El resto hay que minimizarlo automáticamente.

¿Qué culpa tiene nuestro entorno en esta manera de vivir?

Hay una frase que ha hecho mucho daño. “Tú puedes conseguirlo todo”. Tenemos tan interiorizado lo que necesitamos para ser felices que vivimos en una continua decepción por no tenerlo. Eso no es así. Vivimos en un mundo materialista, consumista,…

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“Tenemos un nivel de exigencia para lograr bienestar bastante alto.”

Tenemos un poco trastocado el concepto de éxito

Tenemos un concepto de éxito exterior que nos domina. Ser el más joven y guapo, tener el mejor coche, vestir la mejor ropa, ir a sitios de moda y comer en buenos restaurantes siempre, ir de viaje al final del mundo para publicarlo en nuestras redes sociales y “hacernos los guays”. Es un culto al ego espectacular. Buscamos demostrar que nos va bien mediante lo exterior.

Acabamos de empezar un año y somos muchos los que nos ponemos propósitos para mejorar algún aspecto de nuestra vida ¿Es un buen momento para hacerlo?

Siempre está bien pararse, coincida o no con principio de año, y proponerse mejorar. Adelgazar, hacer deporte, dejar de fumar… Los propósitos generan ilusión y la ilusión es el motor de la vida. El problema es que luego viene la disciplina….

¿No hay ningún truco para eso, no?

Lo único que ayuda para ser disciplinado es tener un porqué importante. Las cosas cuestan esfuerzo y eso es lo que nos falla hoy en día. Un cohete gasta un 90% de su energía en salir de la estratosfera, el resto está hecho. Con los hábitos sucede lo mismo. El mayor esfuerzo lo requiere el inicio. Cuando superamos esa barrera, todo es mucho más fácil. Se llama neuroplasticidad…

¿Qué es la neuroplasticidad?

La neuroplasticidad es la capacidad del cerebro humano de adquirir nuevos hábitos.  Podemos cambiar nuestro carácter, nuestra manera de ser y controlar los pensamientos que tenemos. Son conexiones neuronales que, mediante la práctica del ser positivo, se pueden enfocar y mejorar para tener una vida más plena.

¿Requiere ayuda profesional?

Hay buenos coachs, aunque también hay mucho cantamañanas en estas cosas, que claro que pueden ayudarte. Pero escuchar conferencias y leer buenos libros de psicología positiva son una buena práctica.

¿Has visto casos de gente que haya conseguido cambiar radicalmente su vida?

Muchísimos. Recibo emails de personas que me cuentan su experiencia y claro que es posible. No podría dedicarme a algo que no creyera que funciona. Lo he experimentado, además, personalmente. Todo lo que he estudiado lo he podido aplicar a mí. Exactamente igual que quien estudia nutrición y comprueba que mejorando sus hábitos alimentarios su salud y su calidad de vida mejoran.

¿Si tuvieras que decir una clave para empezar a cambiar esos patrones de la forma más sencilla posible?

Ser amable. Siéndolo sacas lo mejor de ti mismo. Te obliga a ser positivo, generoso, a mantener una buena actitud y a sonreír. Una persona que es amable está predispuesta a que le sucedan cosas buenas.

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