La tercera edición de Time Warp Madrid llega los días 18 y 19 de septiembre a IFEMA MADRID con un line up que traza el mapa real del techno actual.
Más que una acumulación de nombres, lo que propone es una lectura bastante precisa del estado actual del techno, entendiendo el género no como tendencia sino como sistema cultural en constante ajuste. La presencia de Sven Väth funciona como eje histórico, una figura que no solo ha atravesado décadas sino que ha ayudado a definirlas, mientras que artistas como Maceo Plex o Loco Dice sitúan el foco en esa zona híbrida donde el techno dialoga con el house sin perder densidad.
En ese mismo plano, Adriatique introduce una capa más atmosférica, casi narrativa, que amplía el recorrido emocional del festival y evita que la experiencia se reduzca a un único pulso. No se trata de equilibrar estilos por cumplir, sino de construir una secuencia coherente donde cada artista ocupa un lugar concreto dentro de un relato mayor. Ese es, probablemente, uno de los mayores aciertos de esta edición: entender el line up como estructura, no como escaparate.
Donde el techno se vuelve físico: tensión, repetición y precisión
Si hay un territorio donde Time Warp sigue marcando distancia es en sucapacidad para sostener propuestas más exigentes sin diluirlas en el conjunto.

CHLÄR
LINE UP TIME WARP MADRID SEPT 2026
La inclusión de perfiles como Chlär, Adiel o el cruce entre Alarico y Yanamaste apunta directamente a ese público que entiende la pista como un espacio de continuidad, donde el tiempo se dilata y el cuerpo entra en una lógica distinta, más repetitiva, más precisa.

ALARICO
LINE UP TIME WARP MADRID SEPT 2026
En ese contexto, el b2b entre Ben Sims y Óscar Mulero se presenta como uno de los momentos más esperados no por su carácter excepcional, sino por lo contrario: porque encarna la esencia más depurada del género. Dos trayectorias que comparten una misma manera de entender el techno como disciplina, donde cada transición tiene peso y cada decisión se sostiene en una escucha profunda de la pista. No es un set pensado para impactar de forma inmediata, sino para construir una intensidad progresiva que se queda.

ÓSCAR MULERO
LINE UP TIME WARP MADRID SEPT 2026
Madrid como punto de encuentro entre escena local y circuito internacional
Lejos de quedarse en una importación de talento global, Time Warp sigue trabajando una integración real con la escena española. La presencia de Fátima Hajji, Andrés Campo o Regal no se plantea como contrapunto, sino como parte activa de un mismo discurso que lleva años consolidándose dentro y fuera del país. Son nombres que no necesitan validación externa porque ya forman parte de los circuitos donde el techno se construye de verdad.
A esto se suman formatos como los b2b entre Karretero y Dani Gómez o Hermetica y Zarco, que introducen una dimensión más orgánica, casi de laboratorio, donde la improvisación y el diálogo entre artistas se vuelven centrales. Es ahí donde el festival deja de ser únicamente un evento para convertirse en un espacio de conexión real entre escenas, sin jerarquías forzadas ni compartimentos estancos.
Abrir sin romper: desvíos hacia el house y la velocidad
Aunque el techno sigue siendo el eje, hay una voluntad clara de abrir pequeñas grietas dentro del discurso sonoro. La incorporación de Mau P introduce un lenguaje más cercano al house contemporáneo, con estructuras más accesibles pero igualmente efectivas en pista, mientras que propuestas como Miguelle & Tons o Luxi Villar aportan nuevas lecturas sin alterar la coherencia general del cartel.

MAU P
LINE UP TIME WARP MADRID SEPT 2026
En el otro extremo, artistas como I Hate Models llevan la energía hacia terrenos más acelerados, casi abrasivos, donde el ritmo deja de ser únicamente un elemento de baile para convertirse en una experiencia sensorial más intensa. Ese juego de tensiones —entre apertura y radicalidad— es lo que permite que el festival respire sin volverse previsible.
Una cultura que se construye en el tiempo
Desde su nacimiento en 2004, Time Warp ha trabajado una idea muy concreta: entender el clubbing como un espacio cultural con reglas propias, donde la música, la luz y el tiempo funcionan como un único sistema. Su consolidación en Madrid no hace más que reforzar esa visión, situando a la ciudad dentro de un mapa europeo donde cada vez pesa más la capacidad de generar experiencias completas, no solo eventos puntuales.