La historia de Daniel es la de un joven de 25 años que es diagnosticado como seropositivo. A la dura noticia, a los miedos, a la incertidumbre de quien no sabe exactamente a lo que se enfrenta y los avances que se han conseguido en este campo, se une una batalla con la empresa en la que trabaja que, al conocer la noticia, lo despide. Creemos necesario, por solidaridad con quienes han perdido la batalla o la luchan en este momento contar su historia. 

“Fue en abril de 2014, no se me olvidará fácilmente. El mundo se te viene abajo. Te deja paralizado y con muchísimo miedo”. Así recuerda Daniel el momento en el que le comunican la noticia. Gracias al apoyo de su familia y de asociaciones a las que recurre en búsqueda de información, consigue calmar algunos de sus miedos y entiende que lo que tiene no es más que una enfermedad crónica. Tiene que medicarse con antirretrovirales, tomar precauciones en sus relaciones sexuales  y  controlar los indices mediante análisis de sangre periódicos. La vida sigue.

Un año después, el 7 de mayo de 2015, comienza a trabajar como camarero en el Café Mokai de la madrileña Plaza de Pedro Zerolo, en el barrio de Chueca y a pocos metros del monumento que la ciudad elaboró en conmemoración a la lucha contra el VIH.

Daniel, sigue en tratamiento con antiretrovirales. Los efectos secundarios le producen insomnio, mareos y, en ocasiones, pequeños temblores. La noche del 13 de Mayo, cuando solo lleva una semana en su nuevo trabajo, comienza a sudar en exceso por efecto de la medicación. La encargada del local se percata y le pregunta. Daniel, que en un primer momento intenta cambiar la conversación, acaba contándole que está tomando medicación porque es seropositivo. Esa es la causa de su sudor.

La actitud es buena al principio. Abrazos y ánimo es lo que recibe en ese momento. Daniel se va a casa contento por la buena aceptación y, a la mañana siguiente, lo comenta con su madre. No han pasado ni treinta minutos cuando recibe un whatsapp en el que se le dice que no tiene que volver a trabajar porque “la empresa tiene pleno derecho a contratar gente sana”. Le dicen que ha ocultado “información”que puede poner en riesgo la salud del resto de trabajadores y de los clientes y se le despide de su trabajo.

Daniel, que siente sus derechos vulnerados, inicia en ese momento una demanda que hoy ha llegado a su fín.

Daniel protagonizó la campaña de la ONG Imagina Más #PonteEnMiPiel junto a varios rostros conocidos.

Daniel protagonizó la campaña de la ONG Imagina Más #PonteEnMiPiel junto a varios rostros conocidos.

Esta mañana, en un acto de conciliación en el jugado de los social nº 27, el Café MOKAI reconocía, tras varias negativas públicas y privadas, la vulneración de derechos fundamentales hacia Daniel. Han pedido también que no haga público el nombre del local. A la ONG Imagina Másque ha dado apoyo y soporte a Daniel durante todo el proceso, no.

La indemnización ha de cubrir las nóminas de los meses que han transcurrido desde que Daniel fue despedido pero el lo ha rechazado. “No quiero el dinero de esa empresa, solo pretendo que esto no vuelva a pasar. Que se elimine, definitivamente, el estigma.”. Así nos ha contado esta misma tarde tras salir del juzgado. Quiere, y lo hacemos, dar las gracias a IMAGINA MAS y, concretamente, a Ivan Zaro, el trabajador social que ha estado a su lado.

En MADMENMAG nos sumamos a la batalla contra este estigma social. Os invitamos a contactar con la ONG y conocer en profundidad más sobre este virus y el porque no hay motivo para crear alarma en torno a los afectados. Que la ignorancia no sea nunca un problema añadido.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.