Crecí en un barrio donde no era raro levantarse con algún graffiti nuevo repartido por alguna de su sus calles. Cualquier medianera o pared de ladrillo visto con restos de carteles publicitarios era susceptible de convertirse en un lienzo para esos “gamberros” que, en los 90’s, empezaban a dar forma a un nuevo movimiento artístico en nuestro país armados con un spray en la mano. Eran lo que hoy en día es el parkour al baile contemporáneo. No tardará en colarse en las coreografías de los grandes. Porque viene de la calle. Y todo lo que sale de ella tiene ese olor a verdad que tanto nos pone.


OKUDA. Esa firma aparecía en algunos de esos garabatos salvajes. Tengo que decirle a mi madre que uno de esos “gamberros” está exponiendo en New York y París. Tengo que decirle que aquel graffiti del callejón que la comunidad mandó pintar a toda leche era una de las semillas del Nuevo Arte Contemporáneo. No se si me entenderá, pero tengo que decírselo.

Los que creo que sí me entenderán son los del Ayuntamiento. Porque, los mismos que le multaron unas cuantas veces y le mandaron al calabozo con restos de pintura en las manos, ahora le pagan por decorar espacios de la ciudad mientras alaban sus hazañas en galerías de medio mundo. 20 años ha tardado en dejar de ser un “gamberro” para convertirse en “artista”. Bendito sea.

El arte urbano surgió como manifestación en Estados Unidos en la década de los 70’s de la mano de esos que parecían marginales y se ha ido desarrollando en paralelo al arte contemporáneo dialogando con el y completándolo. Desde el graffiti al lowbrow (pop surrealista), las nuevas formas de expresión han dejado de ser algo que esconder para conseguir un hueco más que notable en el mercado del arte internacional.

De ahí, y con la intención de dar el sitio que se merece a este movimiento, parte URVANITY, la primera feria española dedicada al Nuevo Arte Contemporáneo que en su primera edición contó con artistas de la talla de Bansky, JonOne o Jef Aeroso, y que este año se celebra del 21 al 25 de Febrero, en plena semana del Arte de Madrid, en la sede del COAM (C/Hortaleza, 63).

“El llamado Nuevo Arte Contemporáneo comprende a artistas que empezaron en la calle, haciendo graffitis o pintando murales, y que fueron llevando ese arte al mercado a través de galerías”, señala Sergio Sancho director de la feria. Esas galerías, pioneras en su momento, se resumen en un espacio en el que se encontrarán coleccionistas y público amateur para admirar y adquirir piezas de artistas de renombre escogidas tras un largo y exhaustivo proceso de selección. Piezas con historia de barrio. Con olor a calle y a verdad.

Artistas como OBEY, conocido por ese retrato pop de Obama que dio la vuelta al mundo; el grafitero londinense D* Face; Cranio, célebre por sus dibujos de indios nativos brasileños de color azul y su aportación a las bienales de Grafiti de Los Ángeles o San Paolo; el dibujante de gatos M. Chat; el dúo multidisciplinar de diseñadores Kai and Sunny, ganadores del D&AD Awards de Ilustración y Diseño en 2012; Augustine Kofie, conocido por sus murales abstractos de estética retrofuturista; la reconocida artista callejera italiana Alice Pasquini; el colectivo belga Hell´O; el artista conceptual y tipógrafo holandés Jeroen Erosie; los artistas valencianos PichiAvo y Vinz; el exponente de arte cinético Felipe Pantone; GLeo, ilustradora responsable de algunos de los más bellos murales de Colombia; el artista urbano y escultor hiperrealista jaenense Belin; y Anna Taratiel, diseñadora gráfica y muralista originaria de Terrasa, también conocida como OVNI.

Todos ellos, junto a galeristas nacionales e internacionales, forman el orgulloso elenco de una feria de los que fueron perseguidos y hoy admiramos. NO TE PIERDAS URVANITY.

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